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pornotube

Acabo de entrar en una página porno. No es que me tocase zurrarle a la sardina. Desde que tengo novia lo he ido dejando. Ha sido precisamente para gastarle una pequeña broma a mi novia y que cuando volviese del baño se encontrase una escena pornográfica reproduciéndose en su ordenador.

Pero la broma se ha convertido en una experiencia cabreante. Por asociación de palabras, he escrito “pornotube.com” en la barra de navegación, sin saber siquiera si existiría una página llamada así. Existía. Aunque hubiera deseado que no fuera así. Al entrar, simplemente te pide que introduzcas tu año de nacimiento y, a partir de ahí, si por lo que dices resultas ser mayor de edad, puedes elegir entre acceder al contenido hetero, al homosexual o a todo.

Obviamente, opté por el gay, para darle más gracia a la broma. Pero lo que vi al entrar me quitó la sonrisilla de la cara. Casi poto viendo a un tío colgado de unas cadenas al que le introducían un puño por el ojete y a otro que aguantaba estoicamente el ser penetrado por tres orificios de su cuerpo a la vez.

Después de contener el vómito me he parado a pensar y he llegado a la conclusión de que pocas cosas me tocan más la polla que esto. Me toca la polla que los gobiernos se pasen la vida buscando soluciones contra la piratería, que se condene a quienes violan derechos de autor y que, sin embargo, se permita que cualquier niño o adolescente pueda ver cómo un puto enfermo se deja violar por su primo. Esto sí que deben erradicarlo cuanto antes, en lugar de entretenerse siguiéndole el juego a las sanguijuelas de la SGAE.

Me toca la polla, sí, aunque figuradamente. Literalmente sólo me la toca mi novia. Y si esos putos enfermos quieren tocársela entre ellos, que creen una red privada a la que sólo se pueda acceder con el carnet de “muerdealmohadas” o “soplanucas”. Así ardáis en el infierno.

bandera_corea

Me tocan la polla. No les basta con conservar un sistema de gobierno comunista obsoleto que tiene a su población sumida en la miseria, ni mantener un nivel de violación de los derechos humanos que hasta China envidiaría. A los mandatarios de Corea del Norte, y especialmente a Kim Jong-Il, también les encanta tocar los cojones.

Sí, son una panda de hijos de puta, expresión que hasta en su sentido académico se queda corta para definirlos. No sólo porque hayan amenazado con atacar a Estados Unidos después de que la ONU les haya castigado con unas sanciones que se quedan cortas para la amenaza que suponen a la seguridad mundial. Sino sobre todo por cosas como la que ha sucedido con dos periodistas estadounidenses.

Las arrestaron al entrar en el país el pasado marzo y hace unos días las condenaron a doce años de trabajos forzados. Los hijos de puta dicen que las propias periodistas admitieron que pretendían cometer “actos criminales, movidas por la motivación política de aislar y aplastar el sistema socialista“. Actos tales como emitir ”imágenes en movimiento dirigidas a falsear la actuación de Corea en materia de Derechos Humanos, a difamarla y calumniarla”.

Esperemos que todo esto se lo hayan inventado directamente. Porque la otra opción es que presionaran a las pobre periodistas para decirlo. A saber qué animaladas tendrían que haberles hecho para que unas profesionales de la información reconocieran que su objetivo era “difamar y calumniar” a Corea. Panda de cabrones.

koobe

Me pone realmente enfermo ver jugar a los Lakers. Estos días me he quedado despierto hasta las tantas de la madrugada para seguir las finales de la NBA y todavía dudo de que haya merecido la pena. Pau ha ganado el anillo, sí, pero de qué manera. Salvo por la gran defensa que han realizado, ha sido vergonzoso el juego de los Lakers. En ataque, durante la mayor parte de la eliminatoria, todo se ha basado en dar el balón a Kobe, hacer un aclarado y que se jugara tiros imposibles.

Me ha puesto de los nervios. En cuanto había un momento de tensión, en el que uno de los dos equipos podía escaparse en el marcador, los Lakers se olvidaban de jugar. El propio Gasol se cagó enormemente cada vez que pudo encarar a Howard. En lugar de atreverse con el uno contra uno sacaba balones para los tiros exteriores de sus compañeros.

Es una forma vergonzosa de ganar. Seamos sinceros: de no ser por la inexperiencia de los Magic y su falta de acierto en los instantes finales de los partidos (el que no hicieran falta cuando ganaban de tres a falta de cinco segundos en el cuarto encuentro es insólito) es lo que ha dado el título a los Lakers. Kobe no estuvo a la altura de un MVP, fallón en los momentos decisivos y egoísta cuando veía que no le salían las cosas. Una de sus labores como líder del grupo debe ser hacer jugar al equipo y no sólo intentar coronarse en solitario. De no ser por Fisher, Ariza y Odom, desicivos en los partidos que se ganaron en la prórroga, no habría logrado nada.

Mención aparte merece la prensa española, y ya no sólo Marca, del que ya tendremos mucho tiempo para rajar. Todos los titulares de todos los partidos coronaban a Gasol como héroe de la contienda, cuando la realidad dista mucho de tal barbaridad. En el cuarto partido le atribuyeron el mérito de la victoria, junto al genial Fisher, por encontrarse un balón suelto en los últimos segundos y hacer un mate. Pero el partido ya estaba decidido entonces. Antes, el de Sant Boi sólo había hecho que mojar los pantalones ante Howard. Y en el resto de encuentros defendió muy bien, sí, pero en ninguno fue el jugador decisivo que se espera que sea.

En resumen, que los Lakers dieron puto asco y tuvieron mucha suerte, sobre todo en el segundo y el cuarto partidos. Claro que quiero que gane Gasol, pero también quiero que el campeón sea un justo vencedor. Y en este caso no hicieron méritos para ello. Por lo menos, ya tienen el soñado anillo. Ahora, que se despidan de conseguir más. Howard ya ha cogido experiencia y no le temblará tanto la mano en próximas finales. El futuro es de los Magic.

Me tocan la polla, sí. ¿Qué necesidad tiene esta chiquilla de reducir el tamaño de esos poderosos melones?

tetas

Se llama Simona Halep, tiene 17 años, ha ganado Roland Garros en la categoría júnior y dice que sus berzas le molestan al jugar. ¿A quién le pueden molestar esos regalos del señor? Son una bendición con la que ha sido agraciada y sería una triste noticia para el género masculino (sin olvidar a las hacedoras de bollos) que se los redujera.

Internet ya se ha movilizado para impedirlo. Y desde aquí nos sumamos a la campaña. Salvo que sea por temas de salud (asunto de fuerza mayor), la tendencia en cuanto a pechos siempre debe ser aumentar o mantener, nunca reducir.

- Señor Glor, ¿te he hablado alguna vez de mi amigo Invent-man, el hombre invent?.
- Me importa una mierda, DJ Pollo.
- Joder, pues menudas trolas nos metía, ¿sabes?.

invent-man

Quiero citar a los filósofos de la actualidad de Muchachada Nui -la otrora Hora Chanante- para comenzar este post sobre los hombres invent del mundo real. El Invent-man que protagoniza este magnífico sketch es un tipo entrañable, al que incluso presentarías a tu hija. Pero el mundo actual está lleno de personas que realmente basan su vida en la mentira. Sujetos que no pretenden hacer reir con las bolas que sueltan, sino que simplemente nos toman a los demás por gilipollas.

Son gente que es incapaz de reconocer sus errores. Incapaces incluso de contar lo que han hecho el día anterior sin magnificarlo de forma que parezca que son los putos amos del mundo. “Uf, me pillé un pedo de la ostia, llegué a las ocho de la mañana a casa, y lo mejor es que estuve con unas tías…”. Sí, unas tías que seguramente ni siquiera te miraron a la cara porque se te ve a la legua que eres un puto retrasado.

Si es que a los trolacas se les cata muy rápidamente. Les encanta contar historias, cuya veracidad suele oscilar entre un 10 y un 20 por ciento. Y cambian el sentido de todas ellas para quedar siempre como dios. Si le han echado del trabajo: “Tío, me fui porque estaba hasta la polla. Les dije, ‘ahí os quedáis’”. Si les ponen los cuernos a su novia y le pegan alguna enfermedad venérea: “Esto lo has tenido que pillar al mear en algún bar”. Si sólo cierra la boca cuando la gente está hablando de cosas realmente inteligentes: “Yo es que paso de discutir…”.

Lo peor es que algunos se inventan su vida hasta tal punto de creerse sus propias mentiras e incluirlas en su historia personal. Decía Gabriel García Márquez que tu vida no es aquello que has vivido, si no aquello que recuerdas y cómo lo recuerdas. Y, siguiendo esta máxima, a los hombres invent la jugada les sale de puta madre. Se acaban creyendo que se han enrollado con la tía más buena de la clase, que ellos nunca han puesto los cuernos a nadie y que la gente que les ha retirado la palabra lo han hecho por envidia o porque son unos hijos de puta.

No, hijos de puta no. Hijo de puta es un tío al que no se le puede hacer ni puto caso cada vez que abre la boca; con el que no se puede discutir porque sus argumentos son inventados y, lógicamente, sólo necesitará contar la mayor mentira para dejarte en evidencia (la maldad suele ser otra cualidad de estos tipos); un elemento al que la gente acaba abandonando para que no les contagie su amargura. Es jodido ser familiar de esa clase de gente porque, obviamente, si es tu hijo o tu hermano no lo puedes mandar a la mierda. Para nosotros, los que dejamos de relacionarnos con hijos de puta hace mucho tiempo, es mucho más fácil.

Está claro que es lo que le sucede a este tipo de sujetos. Que tienen una existencia horrenda, que son unos ceros a la izquierda y que sus vidas, lógicamente, no les gusta. Y claro, como dice Raúl Cimas en su papel de Invent-man, si tu vida no te gusta, ¡INVENT!

Nos consta que muchos nos esperaban con impaciencia. Desde hace tiempo, allá donde vamos, en los bares, en la cola del cine, en las conversaciones de retrete, nos piden con fervor que hagamos llegar nuestra sabiduría al mundo.  Que virtamos nuestras gotas de acidez, denuncia asocial e indignación al vasto mundo de internet. Que pongamos en su sitio a los gilipollas que caminan por el planeta tocando los huevos al personal por puro placer o por afán de lucro.

Pues hemos accedido a vuestras peticiones. Somos un grupo de inconformistas hastiados de esta sociedad de lo políticamente correcto, cansados de la ideología postmoderna que sostiene que todo es relativo, que no existe la verdad absoluta y que tu verdad es tan válida como la mía. ¿Pero qué chorrada es esa? ¿Es válida la verdad de los asesinos, de los ladrones, de los retrasados que no tienen más vocabulario que “ponme un vodka naranja”, de los hijos de puta?

Sí, hijos de puta, con sus once letras y sus dos espacios. Porque, aunque sea políticamente incorrecto o malsonante, a veces las buenas formas carecen de la suficiente fuerza lingüística para expresar la realidad. Y porque no se trata de un simple insulto, ni de un ataque personal a nadie. “Hijo de puta”, según la RAE, significa “mala persona”. Y si el calificativo “mala persona” se queda demasiado corto para hablar de mi vecino o del alcalde corrupto de mi pueblo, llamarles “hijos de puta” (teniendo en cuenta que puedo demostrar perfectamente que lo son) no es más que una forma de aprovechar la amplitud de posibilidades que nos brinda la lengua castellana.

Ya estamos aquí. Han sido muchos años de estudiar asignaturas de sociología, ética, historia, lengua y redacción periodística con el fin de conocer al ser humano, ser capaz de analizarlo y de hablar sobre él con la mayor precisión. Ahora nos ha llegado el momento de tomar todos esos conocimientos y utilizarlos para trasladar, sin ningún tipo de complejo y sin mordernos la lengua, los sentimientos y corrientes de pensamiento que imperan entre las personas con dos dedos de frente, esas gentes de valores morales firmes, indignados con la estupidez que les rodea, que tanto nos han demandado abrir este espacio en la red.

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